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Parte 2

2. La gente hace la gran torre

Génesis 10:1, 8-10; 11:1-9. PASARON muchos años. Los hijos de Noé tuvieron muchos hijos. Y sus hijos crecieron y tuvieron más hijos. Pronto hubo mucha gente en la Tierra.

Una de estas personas fue un bisnieto de Noé llamado Nemrod. Él era malo y cazaba y mataba animales y hombres. Nemrod también se hizo rey para gobernar a otras personas. A Dios no le gustaba Nemrod.

Toda la gente de aquel tiempo hablaba un solo lenguaje. Nemrod quería mantenerlos juntos para él poder gobernarlos. Por eso, ¿sabes lo que hizo? Les dijo que hicieran una ciudad y una gran torre en ella. En la lámina los ves haciendo ladrillos.

A Jehová Dios no le agradó este edificio. Él quería que la gente se fuera de allí y viviera por toda la Tierra. Pero ellos dijeron: ‘¡Vamos! Hagamos una ciudad y una torre tan alta que su parte de arriba llegue a los cielos. ¡Entonces seremos famosos!’ Querían honor para sí, no para Dios.

Por eso Dios hizo que la gente dejara de hacer la torre. ¿Sabes cómo lo hizo? Hizo que de repente las personas hablaran diferentes lenguajes, en vez de uno solo. Ya no se entendían los unos a los otros. Por eso su ciudad llegó a llamarse Babel, o Babilonia, que quiere decir “Confusión.”

Ahora la gente empezó a irse de Babel. Los grupos que hablaban el mismo lenguaje se fueron a vivir juntos en otras partes de la Tierra.

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3. Abrahán… amigo de Dios

Génesis 11:27-32; 12:1-7; 17:1-8, 15-17; 18:9-19.

UNO de los lugares adonde la gente fue a vivir después del Diluvio se llamaba Ur. Ur llegó a ser una ciudad importante con casas bonitas. Pero la gente de allí adoraba dioses falsos. Eso hacían en Babel también. La gente de Ur y Babel no eran como Noé y su hijo Sem, que siguieron sirviendo a Jehová.

Al fin, 350 años después del diluvio, el fiel Noé murió. Solo dos años después nació el hombre que ves en este cuadro. Era una persona muy especial para Dios. Se llamaba Abrahán. Vivía con su familia en aquella ciudad de Ur.

Un día Jehová le dijo a Abrahán: ‘Deja a Ur y tus parientes, y ve a un país que te voy a mostrar.’ ¿Obedeció él a Dios y dejó atrás todas las comodidades de Ur? Sí. Y porque Abrahán siempre obedecía a Dios se le llegó a conocer como el amigo de Dios.

Parte de la familia de Abrahán salió con él cuando él se fue de Ur. Su padre Taré salió. También su sobrino Lot. Y, claro, también su esposa, Sara. Con el tiempo todos llegaron al sitio llamado Harán, y Taré murió. Estaban lejos de Ur.

Después Abrahán y su casa salieron de Harán y llegaron a la tierra llamada Canaán. Allí Jehová dijo: ‘Esta es la tierra que daré a tus hijos.’ Abrahán se quedó en Canaán y vivió en tiendas de campaña.

Dios empezó a ayudar a Abrahán y éste llegó a tener grandes rebaños de ovejas y otros animales y cientos de siervos. Pero él y Sara no tenían hijos suyos.

Cuando Abrahán tenía 99 años, Jehová dijo: ‘Te prometo que serás padre de muchas naciones de gente.’ Pero ¿cómo podía llegar a ser esto, cuando Abrahán y Sara eran muy viejos ahora para tener un hijo?

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4. La fe de Abrahán probada

Génesis 21:1-7; 22:1-18. ¿PUEDES ver lo que está haciendo Abrahán? Tiene un cuchillo, y parece que va a matar a su hijo. ¿Por qué? Primero, veamos cómo consiguieron su hijo Abrahán y Sara.

Recuerda, Dios les prometió que tendrían un hijo. Pero eso parecía imposible, porque Abrahán y Sara eran tan viejos. Pero Abrahán creía que Dios podía hacer lo que parecía imposible. Por eso, ¿qué pasó?

Después que Dios hizo su promesa, pasó un año entero. Entonces, cuando Abrahán tenía 100 años y Sara 90, tuvieron un nene llamado Isaac. ¡Dios había cumplido su promesa!

Pero cuando Isaac tenía más edad, Jehová probó la fe de Abrahán. Llamó: ‘¡Abrahán!’ Y Abrahán contestó: ‘¡Aquí estoy!’ Entonces Dios dijo: ‘Toma a tu hijo, tu único hijo, Isaac, y ve a la montaña que te voy a mostrar. Allí mata a tu hijo y ofrécelo como sacrificio.’

¡Qué triste puso esto a Abrahán, porque Abrahán amaba mucho a su hijo! Y recuerda, Dios había prometido que los hijos de Abrahán vivirían en la tierra de Canaán. Pero ¿cómo podría pasar eso si Isaac estuviera muerto? Abrahán no entendía, pero todavía obedeció a Dios.

Cuando llegó a la montaña, Abrahán ató a Isaac y lo puso sobre el altar que había hecho. Entonces sacó el cuchillo para matar a su hijo. Pero en ese mismo momento el ángel de Dios llamó: ‘¡Abrahán, Abrahán!’ Y Abrahán contestó: ‘¡Aquí estoy!’

‘No le hagas daño ni nada al muchacho,’ dijo Dios. ‘Ahora sé que tienes fe en mí, porque no has retenido a tu hijo, tu único hijo, de mí.’

¡Qué gran fe tenía Abrahán en Dios! Él creía que nada le era imposible a Jehová, y que Jehová podía hasta levantar de entre los muertos a Isaac. Pero en verdad Dios no quería que Abrahán matara a Isaac; hizo que una oveja se enredara en arbustos cerca y le dijo a Abrahán que la sacrificara en vez de a Isaac.

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5. La mujer de Lot miró atrás

Génesis 13:5-13; 18:20-33; 19:1-29; Lucas 17:28-32; 2 Pedro 2:6-8.

LOT y su familia vivían junto con Abrahán en la tierra de Canaán. Un día Abrahán le dijo a Lot: ‘Aquí no hay bastante tierra para todos nuestros animales. Vamos a separarnos, por favor. Si tú vas para un lado, yo iré para el otro.’

Lot miró la tierra. Vio una muy buena parte del país que tenía agua y mucha buena hierba para sus animales. Era el Distrito del Jordán. Por eso, Lot mudó a su familia y animales allí. Al fin hicieron su casa en la ciudad de Sodoma.

La gente de Sodoma era muy mala. Esto molestaba a Lot, porque él era bueno. Dios también estaba molesto. Al fin, Dios envió a dos ángeles a avisarle a Lot que iba a destruir a Sodoma y la ciudad cercana de Gomorra porque eran malas.

Los ángeles le dijeron a Lot: ‘¡Aprisa! ¡Toma a tu esposa y tus dos hijas y sal de aquí!’ Lot y su familia se tardaban, y por eso los ángeles los tomaron de la mano y los sacaron de la ciudad. Entonces uno de los ángeles dijo: ‘¡Corran por su vida! No miren atrás. Corran a los montes, para que no mueran.’

Lot y sus hijas miran directo al frente mientras huyen de Sodoma
Lot y sus hijas obedecieron y huyeron de Sodoma. No se detuvieron ni un momento, y no miraron atrás. Pero la esposa de Lot desobedeció. Cuando se habían alejado algo de Sodoma, se paró y miró atrás. Entonces la mujer de Lot se convirtió en un pilar de sal. ¿Puedes verla en la lámina?

De esto podemos aprender una buena lección: que Dios salva a los que le obedecen, pero los que no le muestran obediencia pierden la vida.

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