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La parábola del hijo pródigo

Lucas 15:11-32 11 También dijo: Un hombre tenía dos hijos; 12 y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponde; y les repartió los bienes. 13 No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a una provincia apartada; y allí desperdició sus bienes viviendo perdidamente. 14 Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una gran hambre en aquella provincia, y comenzó a faltarle.

15 Y fue y se arrimó a uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió a su hacienda para que apacentase cerdos. 16 Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba. 17 Y volviendo en sí, dijo: !!Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! 18 Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. 19 Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. 20 Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó.

21 Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. 22 Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. 23 Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta; 24 porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse. 25 Y su hijo mayor estaba en el campo; y cuando vino, y llegó cerca de la casa, oyó la música y las danzas; 26 y llamando a uno de los criados, le preguntó qué era aquello. 27 Él le dijo: Tu hermano ha venido; y tu padre ha hecho matar el becerro gordo, por haberle recibido bueno y sano. 28 Entonces se enojó, y no quería entrar. Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase.

29 Mas él, respondiendo, dijo al padre: He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos. 30 Pero cuando vino este tu hijo, que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo. 31 Él entonces le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todas mis cosas son tuyas. 32 Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.

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La parábola del mayordomo astuto

1 Dijo también a sus discípulos: Había un hombre rico que tenía un mayordomo, y éste fue acusado ante él como disipador de sus bienes. 2 Entonces le llamó, y le dijo: ¿Qué es esto que oigo acerca de ti? Da cuenta de tu mayordomía, porque ya no podrás más ser mayordomo. 3 Entonces el mayordomo dijo para sí: ¿Qué haré? Porque mi amo me quita la mayordomía. Cavar, no puedo; mendigar, me da vergüenza. 4 Ya sé lo que haré para que cuando se me quite de la mayordomía, me reciban en sus casas. 5 Y llamando a cada uno de los deudores de su amo, dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi amo? 6 Él dijo: Cien barriles de aceite.

Y le dijo: Toma tu cuenta, siéntate pronto, y escribe cincuenta. 7 Después dijo a otro: Y tú, ¿cuánto debes? Y él dijo: Cien medidas de trigo. Él le dijo: Toma tu cuenta, y escribe ochenta. 8 Y alabó el amo al mayordomo malo por haber hecho sagazmente; porque los hijos de este siglo son más sagaces en el trato con sus semejantes que los hijos de luz. 9 Y yo os digo: Ganad amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando éstas falten, os reciban en las moradas eternas. 10 El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto.

11 Pues si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero? 12 Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, ¿quién os dará lo que es vuestro? 13 Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas. 14 Y oían también todas estas cosas los fariseos, que eran avaros, y se burlaban de él. 15 Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación.

REFLEXIÓN:

Considerada la parábola de Jesús que más presenta dificultad de interpretación, porque en un momento del relato de la historia se dice que el amo alabó al mayordomo malo, pero si hay de por medio un acto deshonesto y desleal, ¿Por qué alabarlo?, esto es desconcertante si le damos una primera vista. Otros factores de debate son la identificación del personaje del versículo 8 y en qué versículo termina la parábola, entre otros detalles menores.  Observaremos la ilustración parabólica, el contexto en el tiempo de Jesús y su aplicación en el tiempo moderno.

Hay un tema principal y es cómo utilizamos las riquezas materiales para cumplir los propósitos del reino de Dios, llamadas aquí riquezas injustas.

La historia de la parábola comienza con un hombre rico que tiene un mayordomo acusado de disipar los bienes que le fueron entregado para su administración. Al parecer se da un tiempo al mayordomo mientras llega el día en que se le quite su trabajo, luego él piensa, que no puede hacer labores como jornalero o mendigar, y se le ocurre llamar a cada uno de los deudores de su amo, y comienza a cambiar el valor de las deudas de forma deshonesta con cada uno, para cuando lo despidan, los deudores lo pudieran recibir en sus casas. Llegado ese día, el dueño se había enterado de lo que hizo el mayordomo, y lo alaba por su sagacidad para salir de la difícil situación.

La parábola termina en el versículo 8a, y está dirigida al circulo más amplio de discípulos, aunque vemos que en el vers. 14 los fariseos estaban cerca escuchando también. La identificación del amo del versículo 8 es el dueño de las propiedades. Las razones de mi parte para determinarlo son las siguientes:

  • Si se termina la parábola en el versículo 7, queda incompleta la historia, y no hay punto de comparación en el ámbito espiritual, pues cómo saber sobre el tema de la sagacidad, porque hasta el versículo 7 es muy notable la deshonestidad tanto del mayordomo como de los deudores, aunque se resalta es la del mayordomo. Si decimos que el Señor Jesucristo es quien alaba al mayordomo, como resaltarlo de la historia hasta el versículo 7, si solo se ve es la deshonestidad.
  • El hombre rico, no puede haber mencionado hijos de luz, pues en la historia no se nos dice que fuese un creyente en Dios.
  • Y aunque el amo del mayordomo es el que menciona la sagacidad o astucia, el Señor Jesucristo también la menciona en otros versículos, que los hijos de luz debemos ser sagaces, prudentes como está registrado en Mateo 10:16 “sed astutos como las serpientes”, es decir, es la sagacidad en el sentido de una acción resuelta y astuta en medio de una situación sin esperanza.

En el ver. 9 el Señor Jesús dice «Y yo os digo: Ganad amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando éstas falten, os reciban en las moradas eternas». ¿Cuáles son las riquezas injustas?, es el dinero, los bienes materiales, y se refiere es a su carácter terrenal y temporal, no es para referirse al dinero obtenido ilegalmente.

Los inconversos o no creyentes colocan todas sus fuerzas, tiempo y entusiasmo en obtener sus objetivos, piensan en su futuro terrenal antes de morir; la mayoría de los creyentes dan por sentado que irán al cielo solo por ir a una iglesia todos los domingos, leer la Biblia regularmente, diezmar y ofrendar, no importándoles si están aburridos de hacer lo mismo todos los días.  Dios nos llama a que lo amemos con todo nuestro corazón, pero también con todas nuestras fuerzas (Marcos 12:30), haciendo su voluntad, llenos de gozo y esperanza. Dios desea que nuestras vidas estén rendidas al Rey, así como se cantan los himnos y canciones en los servicios dominicales, así debemos poner en práctica las palabras de Dios que escuchamos en las predicas.

Dios nos dice en Lucas 12:33-33 NTV “Vendan sus posesiones y den a los que pasan necesidad. ¡Eso almacenará tesoros para ustedes en el cielo! Y las bolsas celestiales nunca se ponen viejas ni se agujerean. El tesoro de ustedes estará seguro; ningún ladrón podrá robarlo y ninguna polilla, destruirlo. Donde esté su tesoro, allí estarán también los deseos de su corazón”, y el texto guía en el versículo 9 dice ganad amigos por medio de las riquezas injustas para cuando falte ese bien material, es decir, cuando muramos, nos recibirán en la moradas eternas, el cielo, esos amigos que nos esperan. No es que llenemos a las personas de regalos para tener amigos, se refiere a cómo utilizamos ese dinero para la expansión del reino de Dios, que incluye también la ayuda a los necesitados. Hay que acumular tesoros, pero en el cielo, allí nadie se robará la verdadera riqueza, no hay ladrones.

Dios nos llama administradores de su gracia, si somos fieles en el poco, seremos fieles en lo mucho, y somos infieles en lo poco seremos infieles en lo mucho, y si no somos fieles con el manejo de las riquezas injustas, cómo se confiará lo verdadero, la verdadera riqueza es Cristo, el tesoro escondido (Mateo 13:44). El valor de los bienes materiales es inseguro y temporal; el valor de las realidades espirituales es fijo y eterno. Es un desgaste en la vida colocar todos nuestros esfuerzos en algo que es temporal, cuando partimos de este mundo nada de eso nos podremos llevar (1 Timoteo 6:7). Pero Dios nos llama que debemos ser fieles, ayudando a los necesitados, involucrándonos con nuestros bienes en la expansión del reino de Dios. Observen cuando llegamos al vers. 13, se nos dice que no podemos tener dos señores, son excluyentes, uno o ama a Dios o pone los ojos en Mamonas1.

En el vers. 14 aparecen los fariseos que también escuchaban estas cosas, y lo peor, se burlaban del Señor Jesucristo, es claro, su avaricia y su jactancia de justicia y cumplimiento de las leyes de Dios, hacían que su corazón tuviese un velo. Por esa razón dice la Escritura, raíz de todos los males es el amor al dinero (1 Timoteo 6:10).

Hay conexión en las dos parábolas del capitulo 16 de Lucas, pues vemos que en la historia del rico y lázaro (Lucas 16:19-31) se toca también el tema de la utilización de los bienes materiales, y hay una acentuada advertencia por la avaricia de los fariseos, por no ayudar a los necesitados. Hay que ayudar al prójimo, pero primeramente, los de la fe (Gálatas 6:10). Hay que tener en cuenta que los cristianos debemos ayudar a los necesitados, pero no con el mismo objetivo de las organizaciones no cristianas que también se dedican a ayudar a mitigar el hambre mundial, si perdemos el norte, nos puede pasar como lo sucedido con el milagro de la multiplicación de los panes y peces (Juan 6:1-71), la mayoría solo buscaba a Cristo por el pan perecedero (Juan 6:26), no quisieron el imperecedero. Jesucristo es el verdadero pan del cielo (Juan 6:33,51). Hay que compartir la buena nueva de salvación y ayudar al necesitado.

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La parábola del rico y Lázaro

Lucas 16:19-31

19 Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. 20 Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, 21 y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. 22 Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. 23 Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. 24 Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama.

25 Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. 26 Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. 27 Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, 28 porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. 29 Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. 30 Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. 31 Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.

REFLEXIÓN:

Solamente se encuentra en Lucas, no tiene paralelos, es la única parábola donde el Señor Jesucristo menciona un nombre a uno de los personajes de la historia. Considerada una de las parábolas de difícil interpretación. Focalizando el propósito de esta enseñanza, hay que identificar la temática a la audiencia original y hacer puentes de conexión de aplicación a nuestra época. Pensemos ¿Será una descripción de los dos lugares a donde van los seres humanos cuando mueren? ¿Tratará de la percepción de la conciencia después de la muerte? ¿Consiste en la bienaventuranza de unos y los males de otros en este mundo? ¿Es una confirmación de como una persona va al cielo y después al infierno, y regresa a la vida con un mensaje de esperanza a los incrédulos? Todas estas preguntas hacen parte de las diferentes interpretaciones que le han dado a esta parábola tan singular, y puede haber otras no consignadas en esta reflexión.

Antes de entrar en la temática, debemos observar lo que se relata en la parábola: un hombre rico, tenia una vida con comodidades y gastaba su dinero. Había otro hombre, un mendigo, que se llamaba Lázaro (Dios ha ayudado), lleno de llagas, ansiaba satisfacer su hambre con migajas que caían de la mesa del rico, tienen contacto, Lázaro lo conocía y el rico también, pues dice que estaba echado a la puerta de aquél. Después los dos mueren, Lázaro va al seno de Abraham y el rico al hades. El rico atormentado en llamas en el infierno pide ayuda a Abraham para que envíe a Lázaro que refresque su lengua. Y Abraham le dice: que se acuerde que él en vida recibió bienes y Lázaro males, que además había un abismo que impedía el paso entre los dos lugares. El rico al ver esta respuesta a su solicitud decide nuevamente rogarle a Abraham que envíe a Lázaro a la casa de su padre, ya que tiene cinco hermanos, los cuales serán advertidos del tormento que les espera si siguen en el mismo estilo de vida. Abraham le responde que ellos tienen a Moisés y los profetas, que los oigan, pero el rico insiste que, si ven a alguien de entre los muertos, entonces creerán y se arrepentirán, y Abraham finalmente les dice: si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.

El tema central de la parábola es una ADVERTENCIA dirigida principalmente a los fariseos que eran avaros (Lucas 16:4) y se jactaban de su propia justicia (Lucas 16:5), para que se arrepintieran de sus pecados y creyeran en el mensaje del reino de Dios predicado por Jesús, de lo contrario irían al infierno a ser atormentados. En el contexto que viene desarrollándose desde el capitulo 15, cuando se acercaron los pecadores y cobradores de impuestos a escuchar el mensaje de Jesús, también estaban los fariseos y escribas, los cuales murmuraban de él y se burlaban (Lucas 15:1-2, Lucas 16:14).

En el verso 28 esta la clave de esta ADVERTENCIA, cuando el rico le pide a Abraham que envíe a Lázaro a la casa de su padre donde tiene cinco hermanos a fin de que no vengan ellos también a ese lugar de tormento. Pero vemos que Jesús en otras oportunidades les viene dando esa amonestación contra los fariseos y escribas (Mateo 2:1-36) por su incredulidad y desobediencia, les decía: ¡serpientes, generación de víboras! ¿cómo escaparán de la condenación del infierno?, también ¡Ay de ustedes interpretes de ley! Porque se han apoderado de la llave del conocimiento, ni ellos entran y a los que si quieren entrar se los impedían. En la sección de Lucas 11:37-54, Jesús les dice: ustedes los fariseos limpian por fuera el vaso y el plato, y por dentro están llenos de robo y maldad. Se jactaban del cumplimiento de la ley, pero estaban más arraigados a las tradiciones de los ancianos, pues les daban más relevancia a las cuestiones externas que a las internas, pero Jesús que conoce todos los corazones, no se le puede engañar, les decía: ¡Hipócritas! Bien profetizó el profeta Isaías, cuando dijo: honran a Dios con sus labios, pero su corazón lejos de mí (Mateo 15:7-8), lo de adentro estaba lleno de maldad, la avaricia inundaba sus corazones. Jesús les advertía a sus discípulos que se cuidaran de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía (Lucas 12:1). La definición más clara de hipocresía, la dio nuestro Señor Jesucristo, es decir una cosa y se hace otra (Mateo 23:3).

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La parábola el deber del siervo

Lucas 17:7-10

7 ¿Quién de vosotros, teniendo un siervo que ara o apacienta ganado, al volver él del campo, luego le dice: Pasa, siéntate a la mesa? 8 ¿No le dice más bien: Prepárame la cena, cíñete, y sírveme hasta que haya comido y bebido; y después de esto, come y bebe tú? 9 ¿Acaso da gracias al siervo porque hizo lo que se le había mandado? Pienso que no. 10 Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos.

REFLEXIÓN:

Esta parábola es frecuentemente tergiversada por la palabra “INÚTILES”, pero que hacemos con otras partes de las Escrituras que dicen lo contrario al proceder del amo o dueño con respecto a su siervo; en la parábola del siervo vigilante en Lucas 12:37 “Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cuando venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles”,  en otra,  la parábola de los talentos en Mateo 25:21 “Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor”. En los versículos citados tenemos al señor o dueño, que cuando llegue encuentre al siervo haciendo lo que debe hacer, le dice que se siente a la mesa y le servirá, y en el segundo versículo de Mateo tenemos al siervo que ha sido fiel y el señor le dice que entre en el gozo de tu señor, pero al desobediente, se le dice inútil, como está en Mateo 25:29-30 “Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes”, entonces ¿Por qué el Señor Jesucristo dice que una vez hayan hecho todo lo que se les ha ordenado digan somos siervos inútiles?, la respuesta la daremos de manera sencilla y contundente, Dios nos ha llamado a ser siervos útiles y obedientes en su reino, los inútiles no obedecen al Señor Jesucristo. El significado según la RAE1 de la palabra inútil es: que no es útil, no puede ser más claro. Pero la palabra acorde al propósito que va más en línea es sin mérito2, es decir, somos siervos sin mérito e indignos de recibir su gracia para servir al único Dios verdadero.

El tema central de la parábola es la obediencia a nuestro Señor Jesucristo con gozo. No podemos pensar servir al Rey Jesús con una falsa humildad diciendo “Señor, Señor soy un siervo inútil, dándonos golpes de pecho”, y después de orar se hace lo que queremos con nuestra vida en lo oculto, desobedeciéndolo, alejados de la voluntad de Dios; es lo contrario, debemos ser siervos útiles con gozo para el Señor, y no solo de palabra también de hecho. Él ha prometido grandiosas promesas por la fidelidad y obediencia, en el libro de Apocalipsis al final de cada carta enviada a las siete iglesias por el apóstol Juan, dice que todos los vencederos en Cristo Jesús recibirán recompensa. Puedes tener una lectura adicional en el Mensaje de Jesús No 62-Más que vencedores-Romanos 8:37-39.

No es una parábola contradictoria, pues al realizar la interpretación correcta, todo queda engranado, no pierdas el norte, por la palabra inútiles (v.10), es consonante con el llamado a la obediencia que el Señor Jesucristo pide a todos sus discípulos; como está escrito en la parábola de los dos cimientos Lucas 6:46 ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? Así como el siervo de esta parábola fue obediente a su amo, pero es posible que este siervo no estuviese lleno de gozo, hizo la tarea a regañadientes, pues su amo le dice que una vez que haya comido y bebido, es que él puede comer después de una gran jornada laboral. A diferencia los siervos de Cristo, se caracterizan por creer en las promesas de Dios y ser obedientes a él, acompañadas de contentamiento.

Citas para complementar la enseñanza:

Mateo 25:10 Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.

1 Corintios 2:9 Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, Ni han subido en corazón de hombre, Son las que Dios ha preparado para los que le aman.

2 Pedro 1:4 por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia;

Hebreos 4:9-10 Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.

Apocalipsis 19:9 Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.

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La parábola de la viuda y el juez injusto

LUCAS 18:1-8

18:1 También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar,  18:2 diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. 18:3 Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario.  18:4 Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, 18:5 sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia.  18:6 Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto.  18:7 ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?  18:8 Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?

REFLEXIÓN:

Esta parábola sobre la viuda y el juez injusto con frecuencia es referida para ilustrar que debemos ser perseverantes en la oración cuando le pedimos algo a Dios y no lo hemos recibido, pero la clave que está en los versículos, 1 y 8, pues Jesús quiere enseñarnos algo más profundo, y es el llamado a mantenernos en el camino estrecho, para entrar por la puerta estrecha que lleva a la vida eterna. Si miramos el versículo 7, ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?, e inmediatamente miramos el versículo 8, donde Os digo que pronto les hará justicia, pero viene la pregunta donde tratamos de mirar la conexión con “Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”, y esto hace referencia a su segunda venida, entonces, ¿de que fe estamos hablando?, es la fe de perseverancia de los santos, que tenemos por delante mientras estemos de peregrinos aquí en la tierra.

En hebreos 11:6 dice “Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”, observen que la fe es el medio que recibimos por medio del don de Dios para recibir la salvación y que nadie se gloríe(Efesios 2:8-9), y como no podemos solos buscar de Dios debemos pedirles a Dios la fe que necesitamos para ver a Jesús en su segunda venida, y tomar a sus santos.

En Mateo 24:11-13, “Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos;  y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo”, y si miramos en Mateo 24: 37-39 “Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre”, por eso es importante pedirle a Dios la fe que nos ayuda a perseverar en esta generación perversa, donde crece el trigo y la cizaña(Mateo 13:24-30), pues en el juicio final los justos irán a la vida eterna, y los desobedientes a la palabra de Dios al castigo eterno.

No es fácil ser cristiano en este tiempo donde vemos que la buena nueva se predica, pero también hay un incremento de la maldad capturada por el afán de este mundo y el entretenimiento aparentemente sano que se ve en auge en todo todos lados, pues no podemos seguir adelante y ser pacientes sin la ayuda de su Santo Espíritu, pues Cristo que esta sentado a la diestra del Padre esta preparando morada para los creen en Él, y el volverá a tomar a los suyos, cundo venga por su iglesia pura, y sin mancha.

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La parábola del fariseo y del publicano

LUCAS 18:9-14 (RV60)

18:9 A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola: 18:10 Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano. 18:11 El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano; 18:12 ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano. 18:13 Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. 18:14 Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.

Reflexión:

El centro de la parábola gira en torno a aquellos que se creían justo por sus obras delante de Dios, y menospreciaban a los demás. Cristo vino al mundo a llamar a los pecadores al arrepentimiento, no a “justos”, pero estos que se consideraban “justos” estaban confiados en si mismos, se jactaban del cumplimiento externo de la ley mosaica, así lo dijo nuestro Señor Jesucristo en Mateo 23:28 “Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad”. El Salvador no vino abrogar la ley, sino a darle cumplimiento; por medio de la fe en Cristo Jesús somos justificados, y tocados por el poder del Espíritu Santo para hacer lo que a Dios le agrada, la ley estaría en la mente y en el corazón, por el nuevo pacto en su sangre.

La parábola relata que dos hombres están orando en el templo, uno de ellos fariseo, que hace parte de un grupo religioso judío de la época de Jesús, el cual se jactaba en su oración de lo que hacia, a la vez que se diferenciaba y menospreciaba a un publicano, que eran cobradores de impuestos, muy rechazados por los judíos, pues los consideraban que traicionaban a su pueblo, pues algunos eran también judíos; como es el caso de Mateo(Leví) autor del primer evangelio. Pero este publicano, no se enaltecía de las cosas que hacia, sino al contrario pedía misericordia a Dios con un corazón humillado. Jesucristo les dijo a los que escuchaban su enseñanza que el publicano descendió a su casa justificado; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.

Dios quiere que entendamos que cuando vamos a Él, debemos ir con un corazón contrito y humillado, de ahí que la primera bienaventuranza de Mateo 5 se refiere a los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos, si decimos que vemos, en realidad estamos ciegos. Jesús se los dijo a los fariseos en Juan 9:41 “Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; mas ahora, porque decís: Vemos, vuestro pecado permanece”, por eso cuando vamos ante Dios”.

No ir a Jesucristo por medio de la fe y el arrepentimiento, hace que la vida este esclava a los deseos carnales que batallan en el alma. Cristo vino a traer luz en medio de las tinieblas, sino cambiamos moriremos en nuestros pecados.

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La parábolas de las minas

Lucas 19:11-27

11 Oyendo ellos estas cosas, prosiguió Jesús y dijo una parábola, por cuanto estaba cerca de Jerusalén, y ellos pensaban que el reino de Dios se manifestaría inmediatamente 12 Dijo, pues: Un hombre noble se fue a un país lejano, para recibir un reino y volver. 13 Y llamando a diez siervos suyos, les dio diez minas, y les dijo: Negociad entre tanto que vengo. 14 Pero sus conciudadanos le aborrecían, y enviaron tras él una embajada, diciendo: No queremos que éste reine sobre nosotros.

15 Aconteció que vuelto él, después de recibir el reino, mandó llamar ante él a aquellos siervos a los cuales había dado el dinero, para saber lo que había negociado cada uno. 16 Vino el primero, diciendo: Señor, tu mina ha ganado diez minas. 17 Él le dijo: Está bien, buen siervo; por cuanto en lo poco has sido fiel, tendrás autoridad sobre diez ciudades. 18 Vino otro, diciendo: Señor, tu mina ha producido cinco minas. 19 Y también a éste dijo: Tú también sé sobre cinco ciudades. 20 Vino otro, diciendo: Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo; 21 porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste. 22 Entonces él le dijo: Mal siervo, por tu propia boca te juzgo.

Sabías que yo era hombre severo, que tomo lo que no puse, y que siego lo que no sembré; 23 ¿por qué, pues, no pusiste mi dinero en el banco, para que al volver yo, lo hubiera recibido con los intereses? 24 Y dijo a los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que tiene las diez minas. 25 Ellos le dijeron: Señor, tiene diez minas. 26 Pues yo os digo que a todo el que tiene, se le dará; mas al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. 27 Y también a aquellos mis enemigos que no querían que yo reinase sobre ellos, traedlos acá, y decapitadlos delante de mí.

REFLEXIÓN:

Estando Jesús rumbo a Jerusalén les relata la parábola de las minas*, para que sus oyentes entendieran lo que significaba la manifestación del reino de Dios. Los judíos que le acompañaban pensaban que el reino mesiánico se manifestaría inmediatamente acorde a las expectativas y características de los reyes de ese tiempo, librándolos del imperio romano. Esta parábola es igual en temática a la de los talentos (Mateo 25:14-30), pero con historias y puntos geográficos diferentes.

En el relato de la parábola de las minas tenemos a un noble que se va a un país lejano a recibir el reino y volver. Pero antes de hacerlo llama a diez de sus siervos y a cada uno le da una mina, es decir, en total les entrega diez al grupo. Sus siervos debían poner a producir ese dinero. Pero los ciudadanos de esa ciudad aborrecían a ese noble, y enviaron una embajada tras él diciéndole: No queremos que éste reine sobre nosotros. Después al regresar ya como rey, llama a cada uno de sus siervos a pedir cuenta.

El primer siervo, produjo diez minas, lo puso a cargo de diez ciudades. Seguido llama al segundo, produjo cinco, lo puso a cargo de cinco ciudades y así sucesivamente, pero apareció un siervo que no produjo más minas, sino que la guardó en un pañuelo, y le dijo: Señor, aquí está tu mina, la cual he tenido guardada en un pañuelo; porque tuve miedo de ti, por cuanto eres hombre severo, que tomas lo que no pusiste, y siegas lo que no sembraste. Y el rey le dice: Mal Siervo, por lo menos la hubiera colocado en el banco a ganar interés mientras regresaba. Y tomaron la mina del siervo negligente y se la dieron al siervo que había ganado diez minas.

Entonces el rey llama a los conciudadanos enemigos que no querían que reinara, y dio la orden de decapitarlos delante de él. Y aunque esta parábola no menciona que sucedió con el siervo malo, en la parábola de los talentos si se menciona que: Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes (Mateo 25:30).

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Parte 6

Jesús viene como Rey

UN POCO después de haber sanado a los dos mendigos ciegos, Jesús viene a una aldea pequeña cerca de Jerusalén. Dice a dos de sus discípulos: ‘Entren en la aldea y hallarán un asno joven. Desátenlo y tráiganmelo.’

Cuando le traen el asno, Jesús se sienta sobre él. Entonces viaja sobre él a Jerusalén, que está a poca distancia. Cuando se acerca a la ciudad, una gran muchedumbre sale a recibirlo. La mayoría de la gente se quita sus mantos y los pone en el camino. Otros ponen ramas de palmeras, y gritan: ‘¡Dios bendiga al rey que viene en el nombre de Jehová!’

Mucho tiempo atrás en Israel los nuevos reyes entraban en Jerusalén sobre un asno para mostrarse al pueblo. Esto es lo que Jesús hace. Y estas personas están mostrando que quieren que Jesús sea su rey. Pero no toda la gente lo quiere. Esto lo podemos ver por lo que sucede cuando Jesús va al templo.

En el templo Jesús sana a personas que están ciegas y tullidas. Cuando los niñitos ven esto, gritan alabanzas a Jesús. Pero esto hace que los sacerdotes se enojen, y le dicen a Jesús: ‘¿Oyes lo que están diciendo los niños?’

‘Sí,’ dice Jesús. ‘¿Nunca han leído en la Biblia donde dice: “De la boca de niñitos Dios sacará alabanza?”’ Así que los niños siguen alabando al rey dado por Dios.

Nosotros queremos ser como esos niños, ¿verdad? Puede ser que algunas personas quieran que dejemos de hablar acerca del reino de Dios. Pero nosotros seguiremos hablándoles a otros sobre las cosas maravillosas que Jesús hará para la gente.

Cuando Jesús estaba en la Tierra no era el tiempo para que él empezara a reinar. ¿Cuándo es ese tiempo? Los discípulos querían saberlo. Leamos de esto ahora.

Mateo 21:1-17; Juan 12:12-16.

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Parte 6

En el monte de los Olivos

ESTE es Jesús en el monte de los Olivos. Los cuatro hombres que están con él son sus apóstoles. Son los hermanos Andrés y Pedro, y los hermanos Santiago y Juan. Ese edificio a la distancia es el templo de Dios en Jerusalén.

Han pasado dos días desde que Jesús entró en Jerusalén sobre el asno. Es martes. Antes en ese día Jesús estuvo en el templo. Allí los sacerdotes trataron de echarle mano para matarlo. Pero temieron, porque a la gente le agrada Jesús.

‘¡Culebras e hijos de culebras!’ llamó Jesús a aquellos líderes religiosos. Entonces dijo que Dios los castigaría por todas las cosas malas que habían hecho. Después, Jesús subió al monte de los Olivos, y entonces estos cuatro apóstoles empezaron a hacerle preguntas. ¿Sabes qué preguntan?

Los apóstoles están preguntando sobre cosas del futuro. Saben que Jesús le pondrá fin a toda maldad que se hace en la Tierra. Pero quieren saber cuándo será esto. ¿Cuándo vendrá de nuevo Jesús para gobernar como Rey?

Jesús sabe que sus seguidores en la Tierra no podrán verlo cuando venga de nuevo. Esto se debe a que él estará en el cielo, y ellos no podrán verlo allí. Por eso, Jesús dice a sus apóstoles algunas cosas que estarán pasando en la Tierra cuando él esté reinando en el cielo. ¿Cuáles son algunas?

Jesús dice que habrá grandes guerras, que muchas personas estarán enfermas y con hambre, que habrá muchos crímenes y grandes terremotos. También dice que las buenas nuevas acerca del reino de Dios se predicarán por toda la Tierra. ¿Hemos visto todo esto en nuestros días? ¡Sí! Podemos estar seguros de que Jesús ahora reina en el cielo. Pronto acabará con la maldad de la Tierra.

Mateo 21:46; 23:1-39; 24:1-14; Marcos 13:3-10.

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Parte 6

En un cuarto superior

AHORA es el jueves por la noche, dos días después. Jesús y sus 12 apóstoles han venido a este cuarto superior grande para comer la cena de la Pascua. El que sale es Judas Iscariote. Va a decir a los sacerdotes cómo prender a Jesús.

El día antes, Judas les había hablado y dicho: ‘¿Qué me darán si les ayudo a atrapar a Jesús?’ Le dijeron: ‘Treinta monedas de plata.’ Ahora Judas va a reunirse con ellos para llevarlos a donde está Jesús. ¡Qué cosa terrible! ¿verdad?

La cena pascual termina. Pero ahora Jesús empieza otra cena especial. Entrega a sus apóstoles un pan y dice: ‘Cómanlo, porque esto significa mi cuerpo que es dado por ustedes.’ Entonces, un vaso de vino, y dice: ‘Bébanlo, porque esto significa mi sangre, que será derramada por ustedes.’ La Biblia llama a esta cena ‘la cena del Señor.’

Los israelitas comían la Pascua como recuerdo de cuando el ángel de Dios ‘pasó’ sus casas allá en Egipto, pero mató al primer hijo nacido en las casas de los egipcios. Pero ahora Jesús quiere que sus seguidores lo recuerden a él, y que él murió por ellos. Para eso es esta cena anual.

Después de comer la Cena del Señor, Jesús les dice a sus apóstoles que sean valientes y fuertes en la fe. Finalmente cantan canciones a Dios y salen. Quizás es más de la medianoche ahora. ¿A dónde van?

Mateo 26:14-30; Lucas 22:1-39; Juan, capítulos 13 a 17; 1 Corintios 11:20.